Desde la incredibilidad de tu muerte/ pues nunca me resignaré a no verte,/ porque un fatal accidente/ me arrebató a la mujer que me llevó en su vientre./ Me quedé sin mi tesoro más preciado/ con poca edad y sentido/ pero por eso me mantengo vivo/ porque tu recuerdo pervive conmigo/ te quiero, nunca me cansaré de decirlo.
Desde la soledad de mi cuarto escribo/ y a veces ya no sé ni lo que digo/ pero tu voz la puedo oír en sigilo/ y de nuevo te digo/ te quiero, nunca me cansaré de decirlo.
La pena más grande un 4 de abril he recibido/ la pérdida de la mujer más grande que en este mundo ha vivido./ No comprendo ni cómo ni por qué te has ido/ aunque es algo que carece de sentido./ Guapa, buena, luchadora, inteligente/ es lo peor que dice de ti la gente.
La inmensa pena que llevo dentro de mí/ hace que duerma poco y me acuerde de ti./ Ahora sí, sé lo que tengo que hacer/ y lo haré por mí, como tu decías/ pero desde mi inconsciencia, también por ti.
Todos te debemos mucho,/ y tu legado es el de habernos educado./ Porque tu nombre Rosalía/ rima con alegría/ alegría que invadía nuestras vidas/ con tu sonrisa de otoño, invierno, verano a primavera/ porque nunca me cansaré de decirlo, te quiero/ es tu cumpleaños y este es uno de mis regalos.
Sueño con poder reencontrarme/ cogerte por el hombro y abrazarte/ volver y volver a besarte/ y atarme para jamás desatarme./ El amor a una madre es inexplicable/ como es lo que siento cada noche al acostarme/ recuerdos que en mi memoria son imborrables/ de una mujer noble y encomiable./ Son lamentos de un hijo a su madre/ que te quiero tanto que tu recuerdo podría matarme.
Tu fuerza natural y admirable/ es algo que dejaste en esta vida miserable/ llena de obstáculos infranqueables,/ saltarlos para ti era una facilidad/ que asombraba al mundo con tu valentía audaz/ y ahora no se puede hacer más/ nada más que recordarte en silencio y llorar/ pero el silencio me hace reflexionar y luchar/ como tu lo harías Rosalía, en nuestro lugar.
Aunque sin tu presencia mi vida es una desolación/ siempre me quedará el consuelo de llevarte en mi corazón.
Porque nunca me cansaré de decirlo/ te quiero mamá, te quiero.
brais!
